Educación y economía: La visión de Jonathan Temple

Por Nelson Sosa M.*/Editor La Verdad DigitalRD/Articulo

SANTO DOMINGO.-La educación y el crecimiento económico es un tema recurrente. Para Jonathan Temple, autor de un documento con este título, tratar los efectos de la educación en la productividad, término que hace referencia a un factor de producción-mano de obra, la técnica empleada, etc.-a la cantidad que se produce de un bien al variar dicho factor, mientras que los demás factores permanecen invariables,  lo ha llevado a presentar lo que él llama pruebas a fin mostrar los beneficios que a ulterior permite la educación sobre todo en el entendido de que el Estado, los gobiernos, deben despojarse de determinados ingresos fiscales obtenidos  por medio de los impuestos.

El crecimiento económico (Clive, 2006) se considera importante, porque está relacionado con el PIB per cápita de los individuos de un país. Puesto que uno de los factores estadísticamente correlacionados con el bienestar socioeconómico de una nación es la relativa abundancia de bienes económicos materiales y de otros tipos disponibles para los ciudadanos de un Estado. El crecimiento económico ha sido usado como una medida de la mejora de las condiciones socioeconómicas de un país.

Ahora bien, no es posible continuar tratando este importantísimo tema sin antes dar una pincelada de los conceptos de desarrollo y subdesarrollo, aplicado a los países de la región.

Quienes hablan del “subdesarrollo” tienden a concebir el fenómeno como una situación estructural e institucional característica, como una etapa en el proceso histórico de desarrollo. Los que prefieren la expresión “países en vías de desarrollo” acentúan más bien las posibilidades de aprovechamiento del potencial productivo de una sociedad.

La famosa obra de Adam Smith, Una investigación de las causas de la riqueza de las naciones, publicada en 1776 sienta la base de la escuela clásica, intenta destacar que la riqueza es el indicador de la prosperidad o decadencia de las naciones.

Un concepto más reciente, asociado estrechamente a la teoría macroeconómica, es el de crecimiento. En cierto modo, es similar al de evolución.

Desde el punto de vista de la teoría y del análisis del crecimiento, un país subdesarrollado se concibe como una situación de atraso, de desfase, con respecto a situaciones más avanzadas, como si se tratara de una carrera en la cual unos están más adelantados y otros van quedándose rezagados, pero donde todos compiten en una misma pista, persiguiendo una misma meta, con idénticas reglas de juego para todos y sin relaciones de ninguna especie entre los competidores.

Los autores que conciben el fenómeno del desarrollo como un proceso de crecimiento, suelen definir el nivel de desarrollo en términos de ingreso por habitante, y el proceso de desarrollo en términos de tasa de crecimiento.

Muchos países de América latina vienen realizando desde hace varias décadas esfuerzos importantes de mejoramiento económico y social, se avanzó considerablemente en materia de industrialización, así como en la inversión en materia de infraestructura.

No obstante, es de todos conocido que en estos países no se llegó todavía a un proceso de crecimiento acumulativo y acelerado, quedando pendientes aspectos esenciales del subdesarrollo tales como la dependencia externa, la desigualdad económica, social y cultural, la falta de participación social de grupos significativos, la inseguridad y desigualdad de oportunidades, etc.

Investigaciones recientes (Tugores, J., 1999), se vienen haciendo aportes importantes al tema. En relación con el crecimiento económico y desarrollo una famosa cita de Alfred Marshall señala que “las causas que determinan el progreso económico de las naciones pertenecientes al estudio del comercio internacional”.  Esa una realidad grande y oronda.

Para tratar la educación y el crecimiento de Temple era necesario navegar a través del tiempo refrescando los términos de desarrollo y subdesarrollo, y más adelante crecimiento, sobre todo porque, según él, “Lo que hace la educación para el crecimiento, es improbable que lo haga rápidamente. La razón es que los cambios en la educación disposición general, sólo afectará a los nuevos entrantes a la fuerza laboral, y estos nuevos son sólo una pequeña fracción de todos los actualmente empleados. Esto sugiere que las consecuencias de un cambio en la política educativa surjan plenamente sólo durante varias décadas; la educación es rara, tal vez nunca, una solución rápida”.

Es difícil, por ejemplo, disentir de la afirmación de R. Lucas (1988) de que cuando se constatan las enormes diferencias entre países respecto a sus niveles de renta y bienestar, y sus diferentes ritmos de evolución, todos los demás problemas económicos parecen menores.

Ahora bien, Temple en el transcurso de su análisis intenta demostrar el “crecimiento económico y la teoría existente y la evidencia sobre el papel de la educación en el crecimiento de la productividad”.

El autor en su recorrido continúa diciendo “Al hablar de crecimiento “en términos reales, aquí y más adelante, quiero decir que el gasto nominal de la educación debe aumentar más rápidamente que un deflactor de precios para la economía en su conjunto”. Esto es, conociendo que la deflación es una anomalía del proceso económico que se presenta como un fenómeno contrario a la inflación. La deflación se caracteriza por una baja general del nivel de precios.

Gracias a este documento también, se sugiere interesantes elementos para la interpretación de la realidad latinoamericana. Aquí puede observarse que la concepción o visión de la educación y el crecimiento económico aplicado a la región requiere ser instrumentada, formalizada y enriquecida utilizando, entre otras cosas, instrumentos teóricos existentes que se interesen en el estudio de las escuelas de pensamiento y el modelo de crecimiento que estaría implícito en cada una de ellas, dándoles una expresión formal en los aspectos más vinculados con la teoría del desarrollo.

Otro aspecto importante que Temple señala es que el deflactor de precios construido específicamente para los costos de la educación tiende a mostrar la inflación más rápida que la encontrada en la economía como un todo.

Plantea también ejemplo del enfoque del “experimento natural” haciendo referencia al papel con el hecho de que, debido a las leyes de escolaridad obligatoria a veces, permiten a los alumnos a abandonar la escuela al llegar a cierta edad, la duración de la enseñanza tendrá cierta tendencia a variar con un trimestre de nacimiento del individuo.

Finalmente, se puede concluir diciendo que la enorme responsabilidad de las clases dirigentes de América latina sería que por su culpa se le cerraran al pueblo los caminos de la participación democrática y que se apagara la llama de la esperanza de una vida en libertad, más digna y más humana.

La educación y el crecimiento económico, así como la construcción hacia la verdadera democracia es reconocer que hay países subdesarrollados porque hay personas subdesarrolladas; y obrar en consecuencia.

El autor es, además, Técnico Docente Nacional