La Educación Técnico Profesional como estrategia de desarrollo en R. D.

Por Nelson Sosa

Editor LVD

La Educación Técnico Profesional, conocida como ETP, es la modalidad que corresponde al nivel medio del Sistema Educativo Dominicano que tiene por objetivo la formación de un sujeto polivalente que adquiera las destrezas y las diferentes habilidades técnicas para desempeñar una ocupación calificada y desarrollar las capacidades propias del conocimiento para proseguir estudios postsecundarios o universitarios.
Uno de los componentes básicos que caracteriza esta modalidad es la ampliación de oportunidades hacia los estudiantes que, por su naturaleza social y económica, requieren de una rápida inserción al mercado laboral.
La Ley General de Educación en su acápite #41 establece que la educación del nivel medio se caracteriza por cumplir con tres roles: Social, Formativa y Orientadora. El primer ciclo común del nivel, (artículo 42 de la Ley) tiene por funciones “desarrollar integralmente al joven, ampliar sus valores, actitudes y conceptos desarrollados en el nivel básico y propiciar su integración al medio familiar, la comunidad y la sociedad con una actitud positiva hacia la dignidad humana”.
El segundo ciclo de la educación del nivel medio, definido en el artículo 43 de la Ley, “se caracteriza por desarrollar en los estudiantes las capacidades para responder con profundidad al desarrollo de la ciencia, la tecnología y el arte; desarrollar una actitud crítica, democrática y participativa y propiciar su integración al desarrollo de valores éticos y morales y propiciar su participación a una sociedad más justa y equitativa”.
El artículo 46 de la Ley define la modalidad de Educación Técnico Profesional como aquella que permite a los estudiantes obtener una formación general y profesional que los ayude a adaptarse al cambio permanente de las necesidades laborales para integrarse con éxito a las diferentes áreas de actividad productiva y continuar estudios superiores.
La Educación Técnico Profesional y el Desarrollo
La época actual se caracteriza por grandes cambios tecnológicos, perfiles ocupacionales cada vez más complejos y la incertidumbre de los mercados de trabajo. Por esto se demanda de una educación técnico profesional orientada a un profesional polivalente que sea capaz de trabajar con un perfil amplio para adaptarse a los cambios en las familias ocupacionales.
En esto la ETP se diferencia de la Formación Profesional (FP) la cual cada vez más debe estar apegada a las necesidades específicas de los puestos de trabajo.
Los factores socioeconómicos de la sociedad incrementan el grado de incertidumbre de la educación para dar respuesta al mercado de trabajo y las perspectivas sociales. Estos factores son: los cambios tecnológicos acelerados, la productividad cada vez más demandada por la feroz competencia, la orientación de la producción para mercados internacionales, los altos costos laborales y la producción cada vez más flexible y competitiva.
Los factores sociales que inciden en la modalidad son el crecimiento de la población económicamente activa (PEA), la apertura de los mercados y los problemas derivados del desempleo y el subempleo en los países en vía de desarrollo como el nuestro.
Por tanto, en los países con altos niveles de desempleo, muy especialmente el desempleo juvenil causado por los modelos económicos y de producción agotados, no generan empleos suficientes para el ingreso cada año de la población joven a la PEA. Ante esta realidad, la modalidad de formación para el emprendedurismo es una alternativa importante para la generación de ingresos que da respuesta a una población vulnerable que demanda una inserción al mercado de trabajo.
Muchos economistas y pensadores satanizan el trabajo por cuenta propia porque expande el sector informal de la economía. Sin embargo, este subsector económico es una alternativa de trabajo para economías no desarrolladas que absorbe mano de obra calificada y semi-calificada que de otra manera engrosaría el ejército de desempleados. De esta manera se reducen los efectos del desempleo.
Un riesgo importante que enfrenta la ETP, que desde el 1991 el Banco Mundial había definido, es el desarrollo de las tecnologías de la información que “pueden reducir la demanda de empleo calificados en oficios tradicionales al tiempo que pueden generar demanda de técnicos calificados menos numerosos, pero con mayores niveles de especialización”. (Banco Mundial, Educación Técnica y Formación Profesional. 1991).
Frente a esto la tarea central de la ETP es la investigación del mercado para determinar las tendencias de cambios en el mismo y descubrir nuevos nichos de formación para actualizar la oferta formativa en función de las nuevas oportunidades de trabajo para los egresados.
En la actualidad en el país se han desarrollado tres muy buenas iniciativas que tienen que ver con esta realidad. La primera es la creación del Observatorio del Mercado Laboral (OMLAD) el cual está llamado a realizar serias investigaciones del mercado laboral para ver cuáles son los cambios que operan y las proyecciones acerca de las necesidades de mano de obra. La segunda es la creación del Servicio Nacional de Empleo (SENAE), como los hay en otros países y que tiene como misión crear una bolsa electrónica de empleo en la cual se reciben las demandas de empleos de la población y las ofertas de vacantes de las empresas para hacer la intermediación.
La tercera iniciativa es el Proyecto de Ley de Pasantía que tiene como propósito regular la inserción laboral de la población joven en el primer empleo.