Más de 7 muertos y 66 heridos por coche bomba en Colombia

Por Mary Sibilio/Redactora LVD.
Bogotá. Un coche bomba estalló el pasado jueves en una academia de policía en Bogotá, dejando 10 muertos y 66 heridos en un suceso que evocó los capítulos más sangrientos del conflicto guerrillero de Colombia.
Videos publicados en las redes sociales muestran a oficiales de policía llevando a colegas lesionados en camillas a lo largo de una calle llena de escombros y cadáveres despedazados. A la distancia se podía ver todavía en llamas el armazón de acero que quedó del vehículo que se utilizó para el ataque, mientras se escuchan las sirenas de las ambulancias que se acercan al lugar.
Poco después del ataque perpetrado a media mañana, el más grande contra una instalación policial o militar en la capital en años, reinaba el caos afuera de la Escuela de Policía General Santander.
El presidente Iván Duque se encontraba en un estado del occidente del país y regresó de inmediato a la capital con sus principales asesores militares para supervisar la investigación policial, la cual apunta a un atentado suicida, algo sin precedentes en décadas de violencia política en esta nación andina.
“Es un ataque no sólo contra la juventud, ni contra la fuerza pública, ni contra nuestros policías solamente. Es un ataque contra toda la sociedad”, dijo Duque en un breve comunicado tras revisar el lugar de la explosión. “El demencial acto terrorista no quedará impune”.
El Ministerio de Defensa indicó que 10 personas murieron y 66 resultaron heridas. Entre los fallecidos hay un ciudadano panameño y uno ecuatoriano.
Aunque las autoridades todavía deben determinar quién es el autor del ataque y ningún grupo se ha adjudicado la responsabilidad, la atención se centró en el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que ha estado intensificando sus ataques contra policías en Colombia durante un impasse con Duque sobre cómo reanudar las conversaciones de paz.
Sin embargo, tras el acuerdo de paz, la insurgencia inspirada en la Revolución cubana ha estado ganando fuerza, sobre todo en la frontera oriental con Venezuela, en donde ha perpetrado una serie de ataques con bombas a oleoductos y secuestros. Eso ha endurecido la determinación de Duque de negarse a reanudar las conversaciones de paz que están suspendidas desde agosto, cuando ocupó el mando, a pesar de la oferta de los rebeldes de un cese al fuego.
Otros posibles responsables incluyen al clan Úsuga, un cártel del narcotráfico que ha sufrido una serie de reveses por parte de la policía, y miembros disidentes de las FARC.

 

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